Otra fantasía que no tiene fin - Querido Diario...

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Otra fantasía que no tiene fin

Estaba haciendo limpieza mientras mi playlist reproducía mi lista de canciones a medio volumen.
De pronto se escucharon golpes en mi puerta. los perros comenzaron su molesto e incesante aviso de ladridos, para alertarme de que alguien estaba del otro lado. ¡Como si no me hubiera dado cuenta! 
Me acerque a abrir con la curiosidad delineando cada expresión de mi rostro. Supuestamente nadie tenia que llegar a casa esa tarde. Abrí con precaución y ahí estabas tú.
Ciara, mi perra, se acercó desesperada a ti, en una clara muestra de cuanto te había extrañado. Yo estaba en shock, no sabia exactamente como reaccionar mas allá de lo mucho que envidiaba a Ciara por acaparar tu atención.
Abrí más la puerta para dejarte entrar, mi respiración estaba inconstante, mi mente iba a mil, intentando comprender a qué habías venido.
Me dijiste: - Tenemos que hablar - te invite en silencio a sentarte mientras me acercaba a la cocina a poner agua para el mate. 
Tenía miedo de hablar, no quería decir nada que pudiera hacer que te levantes y te vayas.
Me preguntaste como estaba, no sabia que decirte. ¿Nerviosa? ¿Ansiosa? ¿A punto de llorar de solo saber que por fin has decidido hablarme? Decidí responder simplemente "Bien y tu".
Mientras tanto evitaba mirarte para que no vieras que estaba a punto de llorar de la emoción de tenerte nuevamente en casa.
Preparar el mate, me mantenía ocupada, sin embargo no pude estirar más el momento y me senté a tu lado, te cebe un mate y te mire, esperando me dijeras, lo que te habías acercado a decir.
- Me aleje para que dejaras de sentir por mi lo que sentías - lo dijiste como si te hubiera costado admitir eso.
No pude responder, iba a llorar si lo intentaba. Baje la vista y me cebe un mate.
Te quedaste en silencio, quizás esperando una respuesta de mi parte y yo, no sabia que responder, estaba segura de que cualquier cosa que dijera te volvería a alejar nuevamente.
Así que pensé, si de todas manera se va a ir, tal vez sea el momento de ser completamente honesta.
- No se colmo dejar de amarte, ni si quiera sé, cuando o cómo empece a sentir esto por ti. Perdón - dije mientras mi voz se rompía y las lagrimas comenzaban a salir.
Te levantaste, fuiste hasta la puerta y cuando me acerque a cerrarla te diste vuelta a mirarme y no pude evitar abrazarte. Quería una vez más, sentir el calor de tu cuerpo. No respondiste a mi abrazo, me sentí patética y te solté, no tenía sentido seguir implorando tu cariño.
Agarre el picaporte de la puerta para abrirla más y dejarte ir, sin mirarte. Estaba desesperada porque te fueras completamente, para dejar salir libremente el dolor... Cuando tu mano, tomo el extremo de la puerta y la cerró muy despacio, tuve que soltarla.
Tomaste mi rostro para hacer que te mirara y con tu dedo intentaste detener la lagrima que caia.
Dijiste, - Nunca fue mi intención hacerte daño.
Baje la mirada y respondí en un susurro, - lo sé, pero lo hiciste y no sé cómo continuar sin ti en mi vida.
Intente abrir la puerta nuevamente, pero la mantenías cerrada con tu mano derecha, mientras que con la izquierda acariciabas mi rostro queriendo detener el caudal de lágrimas que no podía evitar.
- Te quiero, pero no como te mereces que te quiera
dijiste, mientras soltabas la puerta y buscabas con tu mano derecha levantar mi mentón para poder mirarme a los ojos.
Me gusta mucho estar contigo y me siento bien cuando estamos juntos, pero no te amo y no quiero hacerte mas daño.
No sabia que decir, así que me quede en silencio, tan solo esperando...




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